sábado, 7 de diciembre de 2013

Ensayo/Venta de antibioticos

http://portaltransparencia.gob.mx/pdf/imagenes/11115                                                                                                                                                                                                   






Colegio de Bachilleres
    No.18
  “Tlilhuaca Azcapotzalco”

Titulo de trabajo: Venta de antibióticos única y exclusivamente con receta médica

Grupo: 308

Integrantes: Gutiérrez Franco Elizabeth-Controladora de calidad

            Varela Bravo Misael-Coordinador

Nombre del Profesor: Octavio Benjamín Pérez Ortiz  

Fecha de entrega:










Venta de antibióticos es única y exclusivamente con receta medica

A partir del 25 de agosto de 2010 las farmacias del país no podrán vender antibióticos sin que el público interesado presente la correspondiente receta médica impresa con los datos del médico que se consultó.
La medida sanitaria publicada en el Diario Oficial de la Federación bajo el titulo “Acuerdo por el que se determinan los lineamientos a los que estará sujeta la venta y dispensación de antibióticos”, a efecto de que sea observada y aplicada debidamente en su ámbito de competencia, tiene como propósito contener el grave problema de salud pública en que se ha convertido la auto prescripción  de antibióticos.
Acremente cuestionado por el impacto económico que tendrá sobre la actividad comercial de las farmacias y laboratorios productores, así como la economía de los sectores de menores ingresos, al agregarse al valor de las medicinas el precio de la consulta del profesional de la salud, el Acuerdo constituye un importante acto de autoridad o intervención pública que permitirá ordenar la forma como la sociedad atiende las enfermedades, al tiempo que se mejora el uso de los medicamentos y se vigila la venta de antibióticos.
Otrora sustancias consideradas popularmente inocuas y de venta libre en el mercado mexicano, los antibióticos desde el punto de vista biológico, son potentes formulaciones químicas de carácter orgánico, sintético o semisintético capaces de matar o impedir el crecimiento de cierta clase de microbios, las cuales son utilizadas por la medicina para tratar la infección provocada por dichos gérmenes.
Utilizados a lo largo de los últimos setenta años en forma comercial con gran éxito para curar infecciones que en un momento fueron intratables, los antibióticos son uno de los grandes avances de la historia en materia de salud que permitieron erradicar enfermedades mortales como la tuberculosis y elevar la esperanza de vida, con la única consideración de que su mal uso ha provocado la aparición de poblaciones microbianas resistentes a sus efectos, serías dificultades consecuentemente en el tratamiento de los enfermos, así como una mayor probabilidad de que la infección en cuestión se vuelva letal.
Intensivamente auto prescritos por el público para atender todo tipo de enfermedad, incluidas las no infecciosas y la infección no bacteriana con fiebre, cuando en realidad no tienen ningún efecto sobre las enfermedades de carácter viral, los antibióticos desde hace algunos años son objeto de un uso desmedido que ha provocado entre otras consecuencias recientes que múltiples enfermos de influenza AH1N1 en México, en lugar de visitar al médico acudieran desinformados a la farmacia por antibióticos, que obviamente resultarían inútiles y retrasarían su tratamiento.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia antibiótica, es decir la capacidad de un microorganismo para resistir los efectos de un antibiótico, es uno de los problemas sanitarios más graves del mundo, luego de que muchos gérmenes causantes de enfermedades infecciosas han mutado genéticamente y dejado de responder a los antibióticos, a causa del uso y abuso de estos, situación que de proseguir corre el riesgo de regresar a la medicina a la era pre antibiótica, cuando más niños que ahora morían a causa de enfermedades infecciosas y era difícil practicar intervenciones quirúrgicas debido al riesgo de infección.
Resultado de la selección natural de los microorganismos, vía la mutación de bacterias producidas al azar, la resistencia es consecuencia tanto de la evolución como de la propia acción antibiótica a que están sometidas las bacterias, de manera que únicamente subsistirán aquellas que tengan una mutación que les permita sobrevivir. Ejemplo de ello es la alta resistencia alcanzada por las bacterias a la meticilina, fruto del excesivo uso de antibióticos de amplio espectro como son las cefalosporinas de segunda y tercera generación.
En México la situación sanitaria derivada del uso inapropiado de antibióticos no es menos delicada. De acuerdo a la Secretaria de Salud del Gobierno Federal, existen en nuestro país más de diez mil medicamentos registrados para su venta, al tiempo que anualmente se comercializan más de novecientos millones de unidades de fármacos de todos los tipos.
El resultado es que el sesenta por ciento de los mexicanos ha desarrollado resistencia a penicilina del Streptococcus pneumoniae (bacteria causante de infecciones comunitarias graves), cifra superior al de otros países de Latinoamérica, además de las elevadas tasas de resistencia bacteriana en patógenos transmitidos por alimentos, tales como Salmonella, Escherichia coli y Campylobacter en las carnes crudas.
Aunque la medida que sujeta la venta y dispensación de antibióticos a la presentación de una receta médica pudiera no ser bien recibida inicialmente, a causa de la arraigada costumbre en nuestra sociedad por auto prescribirse y del costo adicional que significará la consulta médica para adquirir los medicamentos en el contexto de la difícil situación económica, reglamentar la venta de antibióticos desde el punto de vista sanitario es una decisión correcta.

La teoría de la evolución, predice que bacterias causantes de enfermedades infecciosas adquirían mecanismos de resistencia como respuesta a las grandes cantidades de antibióticos a las que han sido expuestas.

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